Suicidio y Salud Mental en Mujeres: cuando el sufrimiento no se ve

Hablar de suicidio sigue siendo difícil. La depresión, el estrés, los antecedentes de trauma, la violencia y la falta de apoyo social pueden interactuar de distintas maneras a lo largo de la vida. Estas condiciones adquieren una relevancia especial durante el embarazo y el posparto, etapas en las que los cambios físicos, emocionales y sociales pueden aumentar la vulnerabilidad.

El riesgo suicida no tiene una sola causa

Uno de los estudios analizados incluyó a 3.372 mujeres con mayor riesgo de depresión y encontró que los factores asociados a la ideación suicida y a los intentos de suicidio no eran exactamente los mismos.

La gravedad de la depresión y el estrés percibido tuvieron una relación especialmente importante con la ideación suicida. Por otro lado, los antecedentes familiares de depresión, las experiencias adversas durante la infancia y la exposición a violencia mostraron una relación particularmente relevante con los antecedentes de intento de suicidio.

Esto nos recuerda algo fundamental: el riesgo suicida debe evaluarse de manera integral. No basta con preguntar únicamente si una persona tiene pensamientos de muerte. También es necesario conocer su historia de salud mental, sus experiencias de violencia o trauma, su red de apoyo, sus niveles de estrés y los cambios recientes en su vida.

Hay emociones que merecen especial atención

La depresión no siempre se manifiesta únicamente como tristeza.

En el estudio de Weiss y colaboradores, además de sentirse deprimidas o desesperanzadas, una experiencia particularmente relacionada con los antecedentes de intento de suicidio fue sentirse mal consigo misma, sentirse un fracaso o sentir que había decepcionado a su familia. Entre las mujeres que ya presentaban ideación suicida, este fue el síntoma que mejor diferenció a quienes habían tenido un intento de quienes no lo habían tenido.

Por eso, en una consulta de salud mental es importante explorar más allá de preguntas generales como: “¿Estás triste?” o “¿te sientes ansiosa?”. Preguntas sobre culpa, desesperanza, sensación de fracaso, aislamiento y percepción de ser una carga pueden aportar información clínica importante.

Embarazo y posparto: una etapa que requiere especial atención

El embarazo y el posparto suelen estar rodeados de expectativas sociales relacionadas con la maternidad. Se espera que una mujer esté feliz, agradecida y profundamente conectada con su bebé. Sin embargo, la experiencia real puede ser muy diferente.

Hay varias circunstancias que podrían dificultar que las mujeres hablen sobre pensamientos suicidas: El estigma, las expectativas sociales sobre la maternidad, no reconocer los propios síntomas, no ser preguntadas por su salud mental, las consultas apresuradas, la falta de continuidad en la atención y determinadas habilidades interpersonales de los profesionales de salud.

Esto plantea una pregunta importante:

¿Cuántas mujeres sufren en silencio porque sienten que lo que están experimentando no corresponde con la imagen de “buena madre” que creen que deberían cumplir?

“Tengo un bebé, debería estar feliz”. Una mujer puede amar profundamente a su hijo y, al mismo tiempo, experimentar depresión, ansiedad, pensamientos intrusivos o ideas suicidas. Estas experiencias no son incompatibles.

Precisamente, las expectativas sociales sobre la maternidad pueden convertirse en una barrera para pedir ayuda. Una mujer puede pensar:

“No debería sentirme así.”

“Tengo un bebé sano, no tengo derecho a estar triste.”

“Si digo lo que estoy pensando, van a pensar que soy una mala madre.”

El problema es que la culpa y el miedo al juicio pueden hacer que la persona oculte síntomas que necesitan atención. Por eso, preguntar por salud mental durante el embarazo y después del parto no debería ser un interrogatorio ni una señal de alarma. Debería formar parte normal del cuidado de la madre.

Cuando la experiencia del parto también deja una herida emocional

El parto puede ser una experiencia profundamente significativa. Sin embargo, no todas las experiencias de parto son positivas.

Uno de los estudios analizados incluyó a 1.579 mujeres en España y evaluó la percepción de haber recibido un trato inadecuado o irrespetuoso durante el parto, además del riesgo de depresión posparto y de ideación suicida.

Las mujeres con las puntuaciones más altas de percepción de trato inadecuado presentaron una probabilidad significativamente mayor de riesgo de depresión posparto y de ideación suicida. En comparación con las mujeres con puntuaciones más bajas, aquellas situadas por encima del percentil 90 tuvieron aproximadamente 3 veces más probabilidad de riesgo de depresión posparto y 2,9 veces más probabilidad de riesgo de ideación suicida.

Esto nos muestra algo importante: la manera en que una mujer vive y percibe su atención durante el parto puede formar parte de su salud mental posterior.

La violencia y el trauma tampoco deberían quedar fuera de la evaluación

Una persona puede consultar por ansiedad, insomnio, depresión o irritabilidad sin mencionar inicialmente experiencias de violencia o abuso. Por eso, una evaluación adecuada no consiste solamente en identificar síntomas actuales. También implica comprender la historia de vida de la persona y el contexto en el que esos síntomas aparecen.

Preguntar por suicidio no debería ser un tabú

En un estudio consideraron importante que los profesionales preguntaran regularmente sobre salud mental y suicidio durante el periodo perinatal. Sin embargo, sus preferencias sobre cómo hacerlo eran diferentes: algunas se sentían más cómodas respondiendo primero un cuestionario privado, mientras que otras preferían una conversación cara a cara.

Por eso, no existe necesariamente una única forma perfecta de preguntar. Lo fundamental es crear un espacio donde la mujer pueda sentir:

“Puedo decir lo que realmente me está pasando sin que me juzguen.”

Los autores también destacan que los cuestionarios pueden ser útiles como primer paso, pero no deben utilizarse para diagnosticar ni para predecir por sí solos el riesgo de suicidio. La evaluación clínica continúa siendo fundamental.

¿Qué podemos hacer?

La prevención comienza mucho antes de una crisis. Algunas acciones pueden marcar una diferencia:

● Reconocer los síntomas de depresión y ansiedad durante el embarazo y el posparto.

● Preguntar directamente por pensamientos de muerte o suicidio cuando existen señales de riesgo.

● Explorar antecedentes de trauma y violencia de manera sensible.

● Identificar el nivel de apoyo social y familiar.

● Prestar atención a sentimientos intensos de culpa, desesperanza o fracaso.

● Favorecer una atención obstétrica respetuosa y centrada en la mujer.

● Facilitar espacios donde las mujeres puedan hablar de su salud mental sin miedo a ser juzgadas.

● Garantizar una valoración profesional cuando aparecen pensamientos suicidas.

La investigación también señala que el apoyo social puede actuar como un factor protector frente a la suicidalidad.

No tienes que estar “lo suficientemente mal” para pedir ayuda

Uno de los mayores problemas de la salud mental es esperar a que el sufrimiento sea insoportable para buscar ayuda. No es necesario esperar a tener un plan suicida para hablar de pensamientos de muerte. Tampoco es necesario esperar a que la depresión impida completamente funcionar.

Si durante el embarazo o el posparto aparecen tristeza persistente, desesperanza, culpa intensa, sensación de fracaso, aislamiento, ansiedad intensa, pensamientos de muerte o cualquier pensamiento que genere preocupación, es importante hablar con un profesional de salud mental.

Pedir ayuda no significa ser una mala madre, una persona débil o incapaz de afrontar la vida. Significa reconocer que algo está ocurriendo y que merece atención.

Hablar sobre suicidio no aumenta el riesgo de suicidio. Lo que sí puede aumentar el riesgo es que una persona atraviese una situación de sufrimiento intenso sin sentirse capaz de hablar de ella.

Por eso necesitamos cambiar la pregunta de:

“¿Por qué no pidió ayuda?”

por:

“¿Qué podemos hacer para que pedir ayuda sea más fácil?”

La prevención del suicidio en las mujeres requiere mirar más allá del síntoma. Requiere comprender la depresión, el trauma, la violencia, el estrés, la maternidad, las experiencias de parto y, sobre todo, escuchar a la mujer detrás de cada diagnóstico.

Ser escuchada también es una forma de cuidado.

BIBLIOGRAFÍA:

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Weiss SJ, Simeonova DI, Koleva H, Muzik M, Clark KD, Ozerdem A, Cooper B, Ammerman RT. Potential paths to suicidal ideation and suicide attempts among high-risk women. J Psychiatr Res. 2022 Nov;155:493-500. doi: 10.1016/j.jpsychires.2022.09.033. Epub 2022 Sep 22. PMID: 36183603.

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