Mente aprende

Migración y salud mental

Muchas personas tienen una visión idealizada, romántica de irse a otro país, de cumplir el sueño americano, el sueño europeo y realmente no se imaginan la carga de estrés.

MIgración y salud mental

Bienvenidos a ‘lunes de consulta’, el tema que abordamos el día de hoy es Migración y salud mental, el impacto en las personas que se quedan, en el que se va. La migración es un fenómeno que está en aumento, miles de colombianos están migrando, y muchas veces no nos detenemos a mirar qué impacto tiene este proceso en la adaptación, en la identidad, en la salud mental, en la familias, en la sociedad. Recuerda, que puedes ver el video en Youtube y seguir nuestras páginas de Instagram, TikTok y Twitter para estar más informado, gracias.

Un fenómeno en aumento

Hoy vamos a hablar de migración y salud mental, el impacto en las personas que se quedan, en el que se va. La migración es un fenómeno que está en aumento, miles de colombianos están migrando, muchas personas también están llegando a Colombia, muchas personas pasan por Colombia para migrar a otros países y muchas veces no nos detenemos a mirar qué impacto tiene este proceso en la adaptación, en la identidad, en la salud mental, en la familias, en la sociedad, para eso invitamos a la doctora Johana Balaguera, es psicóloga, magíster, quien ha vivido en España, en Canadá y tiene mucha experiencia trabajando con población que ha migrado, también ha vivido esta experiencia. 

Analizar el proceso migratorio

Creo que principalmente quiero invitar a la gente a que mire los procesos migratorios más allá de un proceso económico. Esto es un proceso que lleva un impacto emocional y psicológico  a nivel relacional inmensamente grande, que las personas lo están viendo muy, digamos, con poca profundidad a la realidad, a lo que va a influir en el proceso de crecimiento de sus hijos, en el proceso de la gente que se queda acá y con los que mantengo los vínculo, no se han hecho un examen primero interno, un proceso de introspección de sí tengo la suficiente capacidad de adaptación y nos quedamos con el efecto llamado

¿Qué es el efecto llamado? Son familiares que viven en un país y nos invitan un poquito a, véngase, véngase y muchas veces ese proceso no llega a buen puerto. Entonces, yo creo que es tomarse un poquito menos impulsivo. Si vamos a utilizar un término, menos impulsivo este proceso.

La idealización

Siento que muchas personas tienen una visión idealizada, romántica de irse a otro país, de cumplir el sueño americano, el sueño europeo y realmente no se imaginan la carga de estrés, el impacto que esto tiene en la salud mental de la persona que migra, de la familia cuando lo acompaña, de la familia cuando se queda. Realmente son procesos bastante difíciles y si es importante que las personas estén con los pies en la tierra, sepan qué es lo que pueden llegar a vivir, qué pueden hacer.

A mí me parece importantísimo tener en cuenta esto, en Colombia tenemos un dicho: «no hay, no hay muerto, malo. No hay novia fea» y yo siempre le agregué «y no hay mejor país que el dejado». 

«No hay mejor país que el dejado»

Quedémonos con, «no hay mejor país que el dejado». Entonces sí, efectivamente, en esos procesos de idealización uno, toda la ilusión con la que la gente se va toda la carga de la idealización de lo que me han vendido, que mi vida va a ser mejor, la de la familia, sin mirar el gran costo que eso conlleva. No es lo mismo emigrar solo que emigrar con familia, no es lo mismo emigrar con niños que con adolescentes, no se tiene en cuenta que no es lo mismo emigrar con una persona mayor. Las personas que se llevan a sus padres, gente de la tercera edad, quedan completamente aislados allá porque si aquí ya no tenían red de apoyo porque se van aislando, imagínese una persona en Estados Unidos de la tercera edad. Entonces, terminan estas personas presas en su casa, cuidando niños y más sin poder salir porque no tienen acceso a un idioma, también, nos encontramos con los procesos de defusión en los mayores. 

Una adolescente que tiene un proceso, la inmigración y el proceso de identidad van unidos, ahora en un adolescente que ya por su mismo ciclo vital desde su mismo proceso de desarrollo, tiene que estar en búsqueda de su identidad, ahora enfrentarse a otra cultura y un niño pues también bajo ciertas condiciones, vamos a mirar Estados Unidos, pasan demasiado tiempo solos, crecen muy solos. Entonces, yo creo que hay que hablarlo más desde ese plano emocional, psicológico y de salud mental, a nivel familiar y relacional y los que se quedan aquí, que se quedan muy tristes, con preocupaciones donde la persona que está emigrada no llama, no avisa, lo cual va enfriando también la relación porque ya perdemos esa cotidianidad, que es una charla de: ay, cuando fuimos el domingo. Pues ya no tengo de qué hablar ya. Esa relación empieza a enfriarse y queda completamente idealizada en lo que fue, en lo que yo supongo, y luego el que se queda, que tampoco muchas veces valida el dolor del que no y las diferentes situaciones tan dolorosas a las que se enfrenta porque se supone que se la está pasando bien. Entonces, hay que mirar esto mucho más allá de lo económico. 

De hecho, muchos vínculos familiares se debilitan, se rompen, muchas parejas se rompen. Bueno, y muchos niños crecen lejos de sus papás o sus mamás por el costo que se paga es muy alto. Aquí quiero resaltar el mensaje de esta charla no se trata de ‘no a la migración’, cada quien tiene el derecho de enfocar su vida. Pues, como mejor lo considere y uno sabe lo que está viviendo cada persona en su país de origen que lo lleva a tomar esa decisión. Pero, si es importante saber cómo son los riesgos a los que se expone y el impacto, pues que todo este proceso lo va a tener toda la familia. Saber esto le puede ayudar a uno a tomar medidas preventivas, a buscar ayuda oportunamente, a fortalecer los vínculos, a saber qué cosas puede hacer en el lugar a dónde va a llegar, a ser compasivos.

No es solo lo económico

Yo creo que estoy completamente de acuerdo que esto no es un no, sino un venga sentémonos a hablar, revisemos cómo lo vamos a hacer. Mucho más que un acto muy impulsivo, basado solamente en una creencia que es lo económico. Si bien es cierto, los estudios hablan que se migra por procesos económicos, sociales, culturales o psicológicos, en este momento la gente está, por lo general ha sido siempre visto solamente desde el ámbito económico y las familias que migran no  están teniendo en cuenta a lo que se va a dar. Una de las características que se da a las familias que se fueron con sus hijos muy pequeños a países como Canadá, los padres hicieron su vejez acá en Colombia, por ejemplo, pero sus hijos no, porque ellos ya son canadienses, tienen su momento, entonces tienen que prepararse porque ahí entran muchas veces que el padre asume que el hijo va a seguir con un vínculo con el país de origen como el que ellos tuvieron cuando no es así, porque tiene que ver con el proceso de identidad. Entonces, un niño que no ha crecido aquí, una adolescente que no ha crecido acá, pues no tiene el mismo o no le da el mismo valor a las cosas. Entonces, si esos padres vienen a pasar la vejez aquí, su jubilación, ya hay un rompimiento entre comillas ‘familiares’, porque los hijos y los nietos van a quedarse en el país a donde emigraron en el principio. Entonces, hay que mirarlo como un proceso también familiar y de vínculos. 

La compasión y la autocompasión

Quiero resaltar y profundizar el tema de la compasión, ser simpático es ponerse en los zapatos del otro, ser consciente que el otro está sufriendo. La compasión va más allá. La compasión, adicionalmente, es el deseo de ayudar o hacer algo por el otro o por uno mismo, la autocompasión. Yo sí creo que es algo que falta mucho en nuestra sociedad, ya que somos una sociedad muy egoísta, donde nos sentimos superiores, donde miramos con desconfianza y vemos como inferiores a las personas que están migrando en nuestro país, en Colombia es muy frecuente, es triste decirlo, pero aquí hay mucha xenofobia, aquí hay racismo, o sea, la gente que uno ve, las familias desplazadas que se ven en la calle, los millones de venezolanos que han inmigrado a Colombia. Lamentablemente, si están expuestos a mucho rechazo y a mucha discriminación y creo que muchos colombianos en el exterior también viven esta situación. 

Un punto muy importante y es que todos los países que empiezan a recibir inmigración pasan por un proceso psicológico de sentirse amenazados, lo que pasa es que hay maneras de afrontar esa situación, esa percepción que es ahí donde no estamos dando las suficientes herramientas a a quién llega o muchas veces cuando nos vamos y el país de acogida. Yo también quiero aclarar que a nivel  científico, la palabra inmigración no siempre está dada procesos fuera del país, un cambio de ciudad también es un proceso migratorio, un cambio incluso de barrio, sobre todo antes que uno escuchaba de los abuelos que hablaban de los vínculos que habían en los barrios que eran casi una familia, eso también genera un rompimiento y se mira desde procesos migratorios. Entonces, si hay que tener en cuenta que vienen en otro tipo de situaciones en las que han tenido que dar muchas cosas atrás. El que migra, en la inmigración tiene un costo emocional impresionante, económico también, pero emocional muchísimo más grande. 

¿Un tema de salud pública?

Yo sí creo que son temas de salud pública, o sea, que no debería preocuparnos solamente a los profesionales de salud mental, sino que es un tema que debería preocupar a toda la sociedad y es un tema que debería hablar en los colegios, desde primaria, bachillerato, o sea, hablar de que los seres humanos, todos estamos al mismo nivel, pues de que uno no es superior a otro. Hablar de discriminación, de xenofobia, hay muchas cosas que se pueden hacer para prevenir esto. 

Sobre todo porque la inmigración es considerada imparable, porque la inmigración se va a dar como se da en la búsqueda de recursos, por eso hay diferentes entidades que se han dedicado a eso, o sea, si hay una población que se ve abocada a no tener una serie recursos, va a movilizarse porque necesita sobrevivir. Entonces, claro, estoy de acuerdo contigo. Esto hay que hablarlo. España, que pasó de cero porque los españoles tienen muchas cosas admirables, como todos los países y otros que no, como otras culturas, por ejemplo, España cuando recibió su primer proceso migratorio, porque ellos pasan de ser país que emigra a ser receptor de inmigración en el 2002 que manejó todo lo que se llamó ‘la feminización de la inmigración’. Entonces, ellos sí se dieron cuenta que esto era un problema social, ya lo trabajan como tal, en especial con la gente de América latina que somos bastantes y gente sobre todo del sur de áfrica, porque ellos, pues son como, mucha entrada y se tiene que trabajar porque esto no es algo que se vaya a quedar, los colombianos hemos sido emigrantes per se, o sea, hace mucho tiempo hemos tenido diferentes momentos. La última gran migración investigada, con estudios que hay, es la del 2000 que fue ese primer paso a la llegada de Europa con una gran cantidad que llegó a España y que estamos recogiendo y seguimos recogiendo los efectos de eso, porque estamos hablando del que se va, pero no los efectos tanto del país que recibe como del país de nacimiento de estos inmigrantes. Entonces, eso nos deja unos efectos a nosotros también emocionales, inmensamente grandes y sociales porque el que no se fue son estos hijos que crecen sin mamá, a esas mamás en España en su época, les decían mamá de locutorio.

Los locutorios eran un lugar donde, como el antiguo telecom, entonces la gente iba y ellas manejaban las tareas por ahí, regañaban a sus hijos y se dio un fenómeno muy doloroso que después de mucho tiempo para poderlos reunificar, llegan y llegan adolescentes y ya no se pueden adaptar, y estas familias eran reconstruidas y entramos en conflicto y tuvieron que devolver esos niños. Imagínese el impacto emocional y psicológico para estos adolescentes en una espera tan larga para volver a ver a su mamá o a su papá o a ambos y llegar y no sentirse pertenecientes a esa familia.

Un mensaje para quien ha migrado, quiere migrar y quien se queda

Un par de mensajes que quiera resaltar y transmitirles a las personas que van a migrar, a los que ya han migrado y a los que se han quedado. 

Uno, realmente busquen ayuda, si tienen la necesidad de devolverse no se queden. Muchas personas quedan en situaciones económicas y sociales de vulnerabilidad en los otros países por un miedo, por temor al qué dirán y eso genera cinturones de miseria en las situaciones intensamente dolorosas. El retorno, el retorno es importante. Eso se lo digo tanto al que emigró como a la familia que se quedó aquí de invitar a que regrese, principalmente. 

Dos, que el que se queda aquí sea apoyo emocional, escuchando, entendiendo también que no es un proceso emocional fácil para el que se fue, para las familias, y el que va a emigrar, que lo mire, que lo que lo analice, que se siente a mirarlo mucho más allá de lo que nos proponen, que que lo hablen a un impacto que lo vean mucho más también a un impacto emocional familiar, si es algo que les va a convenir y que si tenemos dificultades y diagnósticos psiquiátricos, primero pasen por el profesional porque es un proceso altamente estresante, disparador de ansiedades y depresión, con lo cual ir a pedir ayuda y acercarse al profesionales es absolutamente necesario y urgente, porque esto lo que hace es que cuando se emigra es un detonante, es un detonante de circunstancias y el acceso a salud mental en otros países no es tan asequible como acá, poder utilizar los recursos que hay acá, el mismo país puede ofrecérselo.

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